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De Arriondas a Ribadesella

Sinariega - Parres - Asturias

Carreteras con encanto.

De Arriondas a Ribadesella, por Fuente, Sinariega y Tresmonte.

Carretera local PR-1, longitud 26 kilómetros. 

Recorrido variopinto. Transitar por esta ruta, alguno de sus tramos casi son pistas forestales, es disfrutar con las vistas panorámicas sobre las cumbres que la circundan. Es descubrir  la esencia el verdadero bosque atlántico. También circular entre los muros de aldeas semi-abandonadas. Y sobrevolar la costa riosellana, con el majestuoso río Sella y su desembocadura.  Y sobre todo es  casi poder acariciar el Macizo Central de los Picos de Europa desde al menos tres puntos de su recorrido.

Inicio del recorrido.

Una vez cruzado el emblemático puente del Sella, famoso por la salida anual del Descenso Internacional del Sella, entramos en la localidad de Arriondas. Aquí debemos tomar el primer desvío a nuestra derecha, marcado por la indicación, Fuentes-Sinariega para iniciar el primer tramos de nuestra Carretera con encanto. 

En los primeros kilómetros del recorrido nos acompaña el río Sella y la vía del ferrocarril de vía estrecha, FEVE que desde aquí hasta Ribadesella tiene probablemente el trayecto más interesante, por las vistas que ofrece, de todo su recorrido. 

Entre retorcidos castaños y espigados robles llegamos a Bode, que muestra ejemplos significativos  de arquitectura típica asturiana en ambos lados de la carretera.  A su salida a la izquierda, se sitúa la Iglesia de San Pedro que muestra una interesante pila bautismal de origen románico.

Mesariego. Aldea con sabor.

Después de atravesar Fuentes, y una vez recorridos 6 kilómetros, llegamos a un desvío a nuestra izquierda con una vetusta indicación que marca “Mesariegos 2 Kms.” Es obligatorio desviarse a visitar este “Lugar”. En el corto trayecto gozaremos con una representación de las especies más representativas del bosque autóctono atlántico. Una auténtica jungla de fresnos, helechos, castaños, robles, frenos y alisos. Mientras, suena la relajante melodía que componen las aguas del arroyo que baja desde la montaña. Ya en lo alto, si encontramos algún hueco para estacionar alucinaremos con unas impresionantes vistas de los Picos de Europa.

Volvemos sobre nuestros pasos y continuamos por la misma carretera. Dos 2 kilómetros más y llegamos a Sinariega, mirador de la Sierra del Sueve, paraje del asturcón, una raza autóctona de caballos asturianos. Y en la sierra, destacando, la silueta de su cumbre más alta, el Pico Pienzu.

Dejamos atrás Sinariega, después de haber admirado la coqueta iglesia de San Nicolás. Mientras la carretera comienza su descenso, vamos obteniendo las primeras vistas sobre el mar Cantábrico y con suerte podremos observar en los riscos que aparecen a nuestra derecha el vuelo de una colonia de buitres. Carroñeros solitarios que habitan estos lares singulares. 

Concejo de Ribadesella.

Ya en el Concejo de Ribadesella, atravesamos Tresmonte, cuna de Manuel Fernández Juncos, prócer de la zona. Nacido en 1846 en esta pequeña localidad, abandonada en el tiempo. Juncos poeta, pedagogo y periodista es de alguna manera famoso en estas tierras por ser el defensor del castellano en Puerto Rico. 

Continuamos nuestra carretera con encanto en descenso y en una margen corto de kilómetros nos aguardan dos espectaculares miradores de los Picos, uno desde la misma carretera, el otro en un pequeño recodo del camino, antigua área recreativa, donde hoy sólo quedan una mesa de madera con bancos a modo. Desde donde se obtiene una inmejorable panorámica de la costa de Ribadesella y de la desembocadura del Sella. 

Continuamos conduciendo unos tres kilómetros, y llegamos a Nocéu. Localidad situada a unos 150 metros de altitud perteneciente a la emblemática parroquia de Moru, en cuyas cercanías se localiza la mítica iglesia de San Salvador de Moru, cuyo origen se remonta al siglo XII. Desde Nocéu nos desviamos a nuestra derecha y  continuamos hasta el pueblo de Cueves justo antes de atravesar la Autovía del Cantábrico por un túnel. 

Cueves el pueblo de la “Cueva”.

Cueves es el lugar más curioso y visitable de esta ruta. Para acceder a esta recóndita aldea debemos atravesar una increíble cueva natural de 300 metros de longitud. Decir simplificando “qué hay que verlo para creerlo”. 

Después de disfrutar con la oquedad y con el repertorio de hórreos centenarios que jalonan la aldea, tenemos que volver sobre nuestros pasos y retomar nuestra antigua dirección. (La carretera acaba aquí, sólo tiene continuidad la línea del ferrocarril).

Cruzamos Tezangos con magníficas vistas de la Sierra del Sueve y a un kilómetro aparece el desvío a Xuncu. Enclave de importancia por contar con la Iglesia Románica de Santa María de Junco, del siglo XIII.  

Además podemos visitar la Torre de Junco, torre construida en la Baja Edad Media con funciones de vigilancia y que muestra un blasón del siglo XV. 

Hacia Ribadesella.

Continuamos el descenso hacia Ribadesella y el mar. Después de tres kilómetros,  pegado a la nuestra Carretera con encanto, aparece otra de las joyas del recorrido. El elegante Palacio de la Piconera y sus viviendas anexas, ejemplo de arquitectura indiana levantado en 1891, donde destaca una bella galería acristalada. 

Y ya sólo nos queda la última parada antes de llegar a la Villa, Las Cuevas de Tito Bustillo, visita obligatoria para cualquiera que visite Asturias. Pero esta será otra historia.

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